El último año de grado siempre es complejo y cada día aparecen más dudas acerca de cómo enfocar el futuro profesional. En mi caso, la incertidumbre por lo que me deparaba en cuanto terminase mi etapa universitaria era constante. Fue por ello por lo que, en cuanto descubrí el Programa Mentores CYD, decidí formar parte de esta gran oportunidad que se me ofrecía. Mi mentor me acompañó en cada una de las decisiones que fui tomando durante los seis meses de duración del programa, se interesó por mis inquietudes y me dio numerosas recomendaciones siempre que se lo pedí, tratando en todo momento de explotar mis puntos fuertes y conseguir mejorar mis debilidades. Sin duda, haber participado en este programa me ha enriquecido como profesional y persona. No puedo estar más agradecida por ello tanto a mi mentor como a la Fundación CYD por la experiencia brindada.