El último curso de la universidad es un momento difícil en el que no sabes realmente cómo funciona el mundo laboral, qué se espera de ti y cómo puedes llegar a conseguir tus objetivos. Los mentores te aportan una visión que posiblemente no puedas conseguir de otra manera: durante unos meses tienes una relación directa con alguien que ya ha pasado por la misma situación y que ha conseguido el éxito profesional.