Sin lugar a dudas, los momentos más destacados fueron las reuniones matutinas con Jordi, en la plaza de Quevedo. Allí nos sentábamos un rato de buena mañana para analizar mis objetivos, necesidades y las distintas oportunidades que iban surgiendo para lograrlos. Siempre iba a las reuniones con el entusiasmo de saber qué caminos podríamos tomar esa semana para seguir creciendo